El chico y el soldado - segunda parte: Irrumpiendo -


Todo sucedió tan rápido que el muchacho apenas puede creer lo que le está pasando.


Hace solo unos minutos le ofreció su hospitalidad al forastero y ahora estaba atragantándose con su verga.


Traga, traga y no te olvides de mis bolas! exige el soldado al chico medio asfixiado y débil.


El culo virgen del muchacho es la gota que colma el vaso de la calentura animal del invasor,
el destino lo ha puesto en su camino para servirle de puta.

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