Todo sucedió tan rápido que el muchacho apenas puede creer lo que le está pasando.
Hace solo unos minutos le ofreció su hospitalidad al forastero y ahora estaba atragantándose con su verga.
Traga, traga y no te olvides de mis bolas! exige el soldado al chico medio asfixiado y débil.
El culo virgen del muchacho es la gota que colma el vaso de la calentura animal del invasor,el destino lo ha puesto en su camino para servirle de puta.
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