Dolorosas lecciones de placer - 1ra parte -




Para iniciarse en los placeres del dolor y la sumisión,
 un joven cachorro debe ponerse en manos de un Master experto, 
conocedor de los puntos sensibles y de las dosis de intensidad de tortura necesaria para conseguir los efectos deseados.

Ese Master lo irá introduciéndo de a poco,
 pero sin clemencia,
 hasta conseguir que el cachorro inexperto se convierta en un perro complaciente 
para el Amo más sádico y salido que lo vaya a dominar.





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