Historias del Fetish Club - 12 -



Noche de fisting en el Fetish Club,
el local está atestado, todos los slings ocupados.
Pero al vicio no se le pueden poner cotos,
y apartándose en un rincón de la bodega,
un puto perro enloquece de vicio cuando su Macho
le abre el ojete tatuado con ambos puños.

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