En los primeros juegos con un sumiso novato e inseguro, 
unas esposas de cuero, unidas con un mosquetón metálico lo harán sentir más seguro y tranquilo,
en el momento de entregarse a su Macho Dominador.




Un buen Maestro tiene paciencia, y conoce la forma correcta de madurar la relación,
durante todo el período de adiestramiento el perro debe permanecer excitado,
el proceso culmina con la dependencia absoluta del esclavo.



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